Triei es el tipo de pueblo que una guía convencional omite. Unos pocos cientos de habitantes, sin playa, sin monumento famoso. Pero tiene una cualidad que en Ogliastra cuenta mucho: está donde se bifurcan los caminos.
Desde aquí se puede bajar al mar por la mañana y subir a la meseta por la tarde sin deshacer el camino. En un viaje de varios días por la costa este eso importa más que las vistas desde la ventana.





